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Cómo una plataforma de beneficios conecta PyMEs y personas generando nuevos ingresos para la banca.
En un contexto de alta competencia en pagos y servicios financieros en América Latina, emitir más tarjetas o sumar usuarios ya no garantiza crecimiento. El verdadero diferencial está en cómo los bancos activan, retienen y promueven el uso de esos productos, y —cada vez más— en cómo estructuran su propuesta de valor a partir de los activos de los que ya disponen.
En este escenario, el Lifecycle Management evoluciona. Deja de enfocarse en el comportamiento del usuario final y pasa a pensarse como parte de una arquitectura de valor más amplia, donde el banco conecta dos universos que históricamente gestionó por separado: su banca PyME (comercios) y los tarjetahabientes (personas).
La plataforma de beneficios es el puente que lo hace posible. Deja de ser un programa táctico de descuentos y se convierte en un asset estratégico capaz de impulsar uso, fortalecer la relación con las PyMEs y generar nuevos ingresos.
De plataforma de beneficios a marketplace
Tradicionalmente, los programas de beneficios se pensaron como herramientas para incentivar consumo y fidelidad, con un fuerte foco en métricas como activación temprana, frecuencia de uso o Share of Wallet. Hoy pueden pensarse como el instrumento que brinda a los bancos la capacidad de articular oferta y demanda dentro de su propio ecosistema.
La plataforma de beneficios se vuelve entonces el punto donde:
- los comercios y PyMEs encuentran visibilidad y clientes,
- las personas acceden a propuestas relevantes para su vida cotidiana,
- y el banco que orquesta esa relación, capturando valor a través de tecnología, datos y alcance, genera una nueva línea de negocios.
El banco parte de una ventaja estructural: ya tiene el tráfico. Cuenta con miles —o millones— de tarjetahabientes que interactúan de forma recurrente con sus canales digitales. Al mismo tiempo, posee una gran cantidad de clientes PyMEs que necesitan algo crítico: visibilidad y ventas.
La plataforma de beneficios se convierte en un marketplace que conecta estas dos puntas. Donde los comercios publican sus propuestas y los usuarios acceden a promociones personalizadas.
Este enfoque transforma al banco en un actor relevante para sus públicos. De intermediario pasivo pasa a fomentar el consumo y movilizarlo hacia una red propia de comercios con importantes beneficios para todos sus clientes.
Una propuesta que genera valor para clientes de Banca PyME y Banca Retail
Para las PyMES y comercios el banco deja de ser solo proveedor financiero y se convierte en un socio en generación de demanda porque les brinda:
- Acceso a una base de clientes calificados, ya bancarizados y con medios de pago activos.
- Tráfico directo al punto de venta físico u online.
- Una herramienta de marketing integrada al ecosistema del banco, sin necesidad de invertir en pauta tradicional ni gestionar campañas complejas.
Para las personas físicas, el valor está en la relevancia de las propuestas:
- Beneficios contextualizados según hábitos de consumo.
- Cercanía, especialmente cuando se incorporan funcionalidades como la geolocalización, que permiten mostrar qué descuentos hay cerca del usuario.
- Propuestas útiles para el gasto cotidiano, no sólo para consumos excepcionales.
Esto fortalece la adopción temprana, el uso recurrente y la preferencia por la tarjeta del banco frente a otras alternativas.
Plataforma de beneficios: de centro de costos a generar ingresos
Uno de los cambios más relevantes de este modelo es el económico. En los esquemas tradicionales, los programas de beneficios suelen operar como un centro de costos, donde el banco subsidia descuentos para incentivar uso.
La lógica de marketplace permite un giro de paradigma.
Al ganar escala y relevancia, la plataforma habilita modelos de negocio probados en otros sectores, como los de Mercado Libre o Groupon porque la visibilidad se convierte en el activo más valioso. Los comercios pagarán por acceder a mejores posiciones, mayor exposición o funcionalidades tecnológicas más avanzadas.
Esto puede instrumentarse mediante: suscripciones, fees por destaque, comisiones por venta, etc.
En este esquema el descuento que obtiene el cliente final lo absorbe el comercio, no el banco, y el banco monetiza visibilidad, datos y tecnología.
Así, lo que antes era un gasto operativo se transforma en una línea de ingresos escalable, con costos marginales bajos y alto potencial de crecimiento.
Pasar de un centro de costos a una fuente de ingresos requiere una visión clara y la tecnología adecuada para conectar las necesidades de las PyMEs con los hábitos de las personas. Se trata en definitiva de construir una unidad de negocio estratégica.
En Digi, ayudamos a las instituciones financieras a diseñar y ejecutar este modelo de marketplace con un enfoque total en el impacto y la rentabilidad. Si estás listo para que tu plataforma de beneficios sea el motor de tu estrategia de Lifecycle Management, conversemos.
